Los trabajadores autónomos son aquellas personas físicas que realizan de modo personal cierta actividad económica a título lucrativo. Esto quiere decir que el autónomo no se vale de un contrato de trabajo. Por ello, es un autónomo aquel que ostenta el título de propietario, usufructuario, arrendatario, etc.
Si bien se considera como autónomos a los titulares de algún establecimiento comercial, para ser un autónomo es preferible darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Además, es necesario saber que los trabajadores autónomos tienen una responsabilidad ilimitada sobre su trabajo o negocio. Esto quiere decir que no existe una separación entre su patrimonio personal y el de su negocio.
Los pasos a seguir para constituirse como trabajador autónomo incluyen trámites fiscales y de seguridad social. Es necesario que los autónomos tramiten una declaración censal, donde se incluye la solicitud para el Número de Identificación Fiscal (NIF), así como que se den de alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas. También es importante darse de alta en el régimen especial de autónomos de la seguridad social.

Pese a que la ley les impone un plazo máximo de 55 días para pagar a sus proveedores, la administración pública tarda en promedio 158 días en hacerlo. Esta cifra no solo es superior a la del promedio de países en Europa, sino que también pone en riesgo para el 2011 el empleo de 100,000 autónomos. La Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) ha presentado una encuesta en la que revela que 200,000 autónomos han cerrado sus negocios a raíz de la morosidad desde el inicio de la crisis. Además, el sondeo también revela que la deuda de la administración pública hacia los autónomos asciende al 35% de 34.000 millones de euros. Según las estadísticas, la morosidad ha ido incrementándose en los últimos meses. Durante el 2009 la morosidad ascendía a 139 días y para febrero de este año creció a 154. La tendencia al alza se mantiene y ahora tenemos un promedio de 158 días. Pero el problema no es solo de la administración pública, las compañías privadas también han caído en la morosidad. Mientras la ley exige 85 días de plazo, la espera real es de 101 días.

El número de trabajadores autónomos en la Unión Europea creció en 1,8%, aunque en España esta cifra se redujo en 0,4%. Esta cifra corresponde a los seis primeros meses del 2010 y ha sido proporcionado por Eurostat y respaldada por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA). Si bien 14 de los 31 países que se han tomado en cuenta para la muestra presentan un incremento en el número de autónomos, entre los cuales destacan Rumanía, Malta, Letonia, entre otros; 17 países presentaron un descenso en esta misma cifra, donde Estonia, Dinamarca y Bélgica presentaron las caídas más amplias. El caso de España es bastante similar al de países como Reino Unido, Alemania y Holanda, todos con descensos inferiores al -1%. A junio del 2010, el porcentaje de trabajadores autónomos en Europa sobre el total de la población ocupada es de 16,5%. Algunos países superan ampliamente esa cifra, tales son los casos de Grecia (30,6%), Turquía (26%) o Italia (24,5%). Otros, como Luxemburgo, Estonia, o Noruega, no superan el 10%. Otra cifra a tomar en cuenta es que el grupo de los “países latinos”, en los que se encuentran Francia, España, Italia y Portugal, concentra el 31,8% del total de los autónomos en Europa. Ante estas cifras, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha manifestado a través de un comunicado que este descenso permanente en el número de autónomos representa una traba para la recuperación de la economía del país.